viernes, 16 de septiembre de 2016

Segundo paso importante



Hola chicas, ¿todo bien? El cuidado de nuestra vida espiritual debe estar en el primer lugar de nuestra lista de prioridades y por eso estaremos hablando aquí sobre esos pasos tan importantes que Jesús nos enseñó. El segundo paso es: “Leer la Biblia”. Yo sé que muchas van a decir que no entienden, que no tienen tiempo, que no les gusta leer, etc. Pero saben amigas, leer la Biblia va mucho más allá de apenas leer letras. Leer la Biblia es oír la linda voz de nuestro Dios. Es viajar por las enseñanzas, ¡es conversar con nuestro Señor! ¿Cómo sería eso Ju? Les voy a enseñar hoy, cómo leo la Biblia.

Primero, leo la Biblia en un momento en donde estoy en silencio, de preferencia sola (pero si tengo un momento en que estaré esperando y puedo leer, lo hago, como por ejemplo en la sala de espera del dentista, cuando estoy en la Iglesia o antes de la reunión, también aprovecho para leer. #MiConsejito).
Segundo, hago una oración pidiendo a Dios que hable conmigo, que me dé oídos para oírlo y sabiduría para entender Su querer; leo con atención cada palabra, presto atención al contexto e intento imaginarme en aquella época. Uso mi imaginación para tener una idea de lo que está siendo relatado en eso que estoy leyendo; inclusive, cuando leo sobre el cielo, imagino cuán lindo es, cuán perfecto, puro y grandioso. Imagino el trono de Dios y aprovecho cada detalle que nos da la Biblia para dar soporte a mi imaginación. Leer con calma y atención es fundamental para que podamos entender, y el hecho de QUERER entender y tener esa SED de saber la voluntad de Dios, es lo que hará que nuestro Salvador nos revele Su Palabra. Chicas, ¡qué maravilloso es eso! Qué glorioso y qué privilegio es saber que nuestro grandioso Dios desea hablar con nosotras.

Yo tengo la costumbre de decir que cuando oramos, hablamos con  Dios y cuando leemos la Biblia, Él nos responde. Es una conversación con Él. Y lo que Él más desea es poder tener esa intimidad con nosotros, poder hablar a través de Su Palabra y que tengamos oídos para entender. Cuanto más leemos, más nos fortalecemos y más entendemos la voluntad de Dios. Claro que existe el infeliz del diablo que hace de todo para robar nuestro tiempo de leer la Biblia, como distracciones, pereza, la excusa de que no nos gusta leer… Todo es un impedimento para quien no prioriza o todavía no entendió la importancia de leer la Biblia. Y aunque a ti no te guste leer, esfuérzate para leerla, pues ahora tú sabes cuán importante es leer la Biblia y mantener tu comunión con Dios. No vale de nada solamente orar, orar y orar… o sea, hablar, hablar y hablar… En una relación tiene que haber un diálogo: tú hablas y escuchas también. Con Dios es lo mismo: oramos y Él nos responde a través de Su Palabra.
Vamos a cuidar nuestra vida espiritual amigas. Separa un tiempo de tu día para leer y meditar en la Palabra de Dios. No es leer mucho, y sí meditar mucho; es procurar entender lo que Dios quiere hablar contigo; es guardar lo que Él te dijo; es practicar lo que tú aprendiste. Eso es mantener tu relación con Dios. Entonces, el 1° paso: orar. El 2°paso: leer la Biblia. ¿Y cuál será el 3° paso? La semana que viene les cuento. Y me gustaría leer sus comentários sobre esos pasos que aprendimos, si les ha ayudado. Su comentário me bendice también y espero poder leerlos ;)
Un beso grande a todas y hasta la semana que viene. Dios las bendiga.
Juliana Furucho
 
Traducido por: Milena Pignatta

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viernes, 9 de septiembre de 2016

Tres pasos muy importantes




En estos días estaba conversando con mi esposo sobre las cosas que aprendí cuando todavía era una niña, que mis padres me enseñaron y me gustaría compartirlas hoy con ustedes.

Una de las cosas que aprendí desde pequeña, fue a orar. Sé que todas ustedes deben decir: “Ah, yo también sé, todas oramos”. Pero no estoy hablando de orar por orar, y sí de conversar con Dios. Aprendí que, cuando oramos debemos despejar nuestra mente de todo, y elevar nuestros pensamientos a Dios. Yo acostumbro a imaginarme delante del trono de mi Señor y converso con Él y tengo la certeza de que Él está ahí oyéndome. No digo palabras repetitivas, sino que hablo todo lo que está dentro de mí, con toda sinceridad, pues Dios me conoce mejor de lo que yo me conozco. Orar es hablar con tu mejor amigo, es el momento en que tú eres lo que eres; es el momento en que desahogamos con Dios, lloramos, reímos, agradecemos, descargamos nuestras preocupaciones, pedimos por alguien, adoramos, buscamos el Espíritu Santo… esa es la oración que agrada a Dios, cuando ella sale de nuestra boca con toda sinceridad.

El hábito de orar nos hace personas más fuertes, pues cuanto más llenamos nuestros pensamientos con las cosas de Dios, cuanto más hablamos con Él, cuánto más conversamos, entonces, más intimidad tenemos con Dios. ¿No es así también con nuestras relaciones? Cuanto más conversamos con nuestras amigas, más próximas nos tornamos e inclusive se nos pegan algunas manías, gestos y maneras de ser de tanto aproximarnos a ellas. En una relación sentimental es igual: cuanto más conversamos con nuestro marido, más íntimos nos volvemos. Todo el mundo sabe que un matrimonio sin diálogo es un matrimonio predestinado al fracaso, de la misma forma es nuestra relación con Dios, sin diálogo (oración) no tiene como ser sustentada.

¿Ustedes ya percibieron que el diablo ha hecho de todo para crear distracciones y entretenimientos para ocupar cada segundo de nuestra vida al punto de no tener tiempo para orar? Es ahí que debemos vigilar. Tenemos que priorizar las cosas de Dios y no dejar que nada interfiera en nuestro momento de invertir en las cosas de nuestro Señor. Claro que siempre tendremos muchas cosas que hacer en nuestro día a día, pero cabe a nosotros saber colocar cada cosa en su debido lugar. Cuando amamos verdaderamente a Jesús, tenemos el placer de hablar con Él, de estar ahí en sintonía, pues es lo primero en nuestra vida, nuestro verdadero amor, lo más importante… Por eso, no es difícil priorizarlo. Pero, si alguien coloca todo y a todos antes de Jesús, ¿cómo puede querer que Él le responda si el tiempo que esa persona pasa con Él no tiene ninguna calidad? ¿Es justo? No amigas, por eso, invierta en su relación con Dios, ten el hábito de conversar con Jesús: al despertar, agradece; al comer, agradece; antes de tomar decisiones, pide dirección a Dios; antes de salir de casa, pide protección. Depende de Dios en todo y verás que tus oraciones serán atendidas. Vamos a orar más y a reclamar menos. La semana que viene, escribiré el segundo paso.

Que Dios me las bendiga mucho. Un beso grande a todas y hasta la semana que viene.
Juliana Furucho
 
Traducido por: Milena Pignatta

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viernes, 2 de septiembre de 2016

Ejemplos prácticos



Hola queridas, ¿todo bien? Hoy me gustaría dar continuidad al tema de la semana pasada, que fue: “Los buenos ojos”.
Sé que este tema es muy importante para nuestra vida espiritual y me gustaría ayudarlas con ejemplos prácticos, para saber cómo podemos tener buenos ojos con situaciones que vivimos en nuestro día a día.
Por ejemplo, el pastor o la esposa de tu Iglesia pasó por tu lado y no te saludó, e inmediatamente el diablo te sugiere: “¿Ves? Qué pastor/esposa maleducado/a,   ni siquiera te habló”. Pero, si decido tener buenos ojos, voy a rechazar ese pensamiento maligno y voy a pensar que tal vez él estaba con sus pensamientos en otro lugar y no se dio cuenta que yo estaba allí. Otra situación: tú ves a dos personas conversando que te están mirando, y luego viene el pensamiento: “Míralas, esas chusmas ya están hablando de ti”… Pero percibiendo la estrategia del diablo, yo decido ignorar ese pensamiento e incluso las saludo. También está la situación donde tu amiga o conocida fue elegida para tener cierta responsabilidad, y ahí llegan las voces: “No sirves, ella fue escogida porque es mejor que tú”.
Pero yo decido rechazar ese pensamiento y pensar bien de mi amiga, y me pongo feliz por ella sabiendo que cuando Dios decida, será mi momento también, al final de cuentas, servimos a Jesús y es Él quien decide cómo y cuando Lo serviremos. También puede suceder que una obrera pasa por tu lado seria, y enseguida piensas: “Ella se las cree, qué agrandada, se cree la mejor obrera de la Iglesia. Es una chupamedias, hace todo para agradar al pastor”. Pero ese pensamiento es nocivo, no me hace bien, entonces lo amarro y determino que voy a pensar bien de la obrera e inclusive oro por ella, tal vez está seria porque está orando en espíritu, ¿no es cierto? Tenemos que vigilar siempre, pues si no, podemos pecar pensando mal de alguien que está agradando a Dios y no lo sabemos.
Ahora me gustaría hablar sobre los buenos ojos para contigo misma. Por ejemplo: tu amiga tiene novio y tú todavía no, al instante piensas: “Ella es más bonita que yo, es más inteligente, más espiritual y por eso no consigo y no voy a conseguir a nadie”. Pero sabiendo que eso es estrategia del mal, yo decido pensar bien de mí, tener fe, creer que Dios tiene preparado lo mejor y en el momento indicado me dará la bendición. O si sucedió algo, el primer pensamiento es: “Soy muy torpe”. “Soy muy fea, nadie va a gustar de mí”. “Yo merezco esta vida que tengo”…”Nunca voy a recibir el Espíritu Santo porque hago todo mal”. Y la lista sigue…
Amigas, yo podría escribir muchos otros ejemplos, pero para no extenderme mucho, les dejo esos de arriba. No dejes que los malos ojos te dominen, “pues si tus ojos son malos, todo tu cuerpo estará en tinieblas”. Fíjate que cuando tenemos buenos ojos, todo es más bonito, más agradable, nuestra vida se vuelve más liviana, tenemos paz y Dios puede brillar en nuestra vida. Sé que no somos perfectas, pero debemos buscar ser mejores cada día para Jesús. Ese deseo de ser mejores sumado al esfuerzo para mejorar, es lo que le agrada a Dios. Y también hay un pequeño detalle: todo lo que sembramos, cosechamos, entonces, vamos a sembrar lo que es bueno; que de nuestra boca salgan solo palabras de vida, que la sonrisa sincera no se vaya de nuestro rostro y que nuestros pensamientos sean llenos de las cosas que vienen de lo alto. Así, nuestra vida exhalará el perfume de nuestro Señor.
Un beso grande a todas y hasta la semana que viene.
Juliana Furucho

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miércoles, 24 de agosto de 2016

Los Buenos ojos



Hola chicas, ¿todo bien? Ya hace un tiempo que vengo meditando sobre los buenos ojos y cuán importante es eso para mantener nuestra vida con Dios. Pero, al final de cuentas, ¿qué es tener buenos ojos? A mi entender, tener buenos ojos es mirar el lado bueno de todo. Es escoger ver lo que es bueno en vez de lo que es malo. Yo sé que en el mundo, a nuestro alrededor y adónde vamos, hay más cosas malas que buenas, pero como la propia Biblia dice: “el mundo entero está bajo el maligno”. Pero existen las cosas buenas también. Tener buenos ojos es una decisión que yo tomo. Yo decido mirar lo que es bueno. Yo decido pensar en lo que es bueno. Yo decido actuar bien.
Tal vez tú me preguntes: “Pero Ju, y esas personas que practican el mal? ¿Y aquellas que son malas personas? ¿Cómo verlas con buenos ojos? Bueno, si esa persona es incrédula, entonces tú sabes que ella puede estar siendo usada por el mal para entristecerte, entonces ora por ella, amarra el diablo y ten misericordia  de esa alma. Pero, ¿y si ella es de la Iglesia? Ora por ella, amarra el diablo y ten misericordia de esa alma. ¿Se acuerdan de David? ¿Cuántas oportunidades tuvo de matar al rey Saúl y no lo hizo por temor?, ¿por tener buenos ojos? ¿Por continuar viendo al rey Saúl como un ungido de Dios? Saúl ya había perdido la presencia de Dios, pero David eligió tener buenos ojos para con él. Ahora pregunto: ¿Quién salió ganando con eso? ¡David!

Cuando tenemos buenos ojos, las beneficiadas somos nosotras mismas. ¿Por qué?  Porque cuando comenzamos a mirar todo con malicia, con malos ojos, cuando somos críticas con todo o cuando encontramos siempre errores en los demás, estamos muy ocupadas con todo eso y no tenemos tiempo para mejorar. Además, cargamos ese peso con nosotras y la conciencia acusa porque el Espíritu Santo nos alerta del error… pero si lo ignoramos, ese peso va aumentando, nos quedamos cargadas y llenas de amargura en nuestro interior. Sí, amargura, porque comenzamos a querer justicia y en muchos casos, muchas personas quieren hacerlo con las propias manos, ¿no es cierto? Ahora te pregunto: ¿Cuántas veces te equivocaste al juzgar a alguien?  ¿Cuántas veces pensaste que cierta persona era agrandada, fastidiosa, pero después que la conociste, era totalmente lo contrario? Ahora imagina, ¿cuántas veces nos equivocamos  por prejuzgar y mantenemos esos malos ojos simplemente porque no tuvimos la oportunidad de ver el otro lado?

Por eso amigas, mi consejo hoy para ustedes es: dedícate a tener buenos ojos. Pero atención, eso no significa ser tonta y dejar que los pecados y las cosas erradas pasen de largo… Lo errado, siempre será errado, por eso precisamos del discernimiento del Espíritu Santo para guiarnos. Pero, puedo tener buenos ojos con mis padres e intentar entenderlos. Puedo tener buenos ojos con una amiga, puedo tener buenos ojos para con las situaciones que enfrento y tener la certeza de que Dios me va a bendecir; puedo tener buenos ojos en todo lo que el Espíritu Santo me muestre que está bien. Si tenemos buenos ojos, todo nuestro cuerpo será iluminado, pero si tenemos malos ojos, somos nosotras quienes sufrimos las consecuencias. Amigas, ¿en qué has tenido malos ojos? ¿Con la Iglesia? ¿Con los pastores? ¿Con tus amigas? ¿Con tus padres? Decide hoy mismo cambiar, y empieza a hacer aquello que es bueno y que agrada a Dios, ¿ok?
 Un beso grande y que Jesús les dé sabiduría y discernimiento para vivir conforme a Su voluntad. Hasta la semana que viene. 
Juliana Furucho
 
Traducido por: Milena Pignatta

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jueves, 18 de agosto de 2016

¿Quién dictamina su día?



Hola queridas, ¿todo bien? ¿Alguien ya te dio una mala respuesta? ¿Ya te trataron mal? ¿Ya pasaste por una mala situación? ¿Y cuál fue tu reacción?
He percibido que los reclamos, las quejas, la tristeza y el desánimo han sido parte del día a día de la gente. La intolerancia y la falta de paciencia para con el prójimo aumentan cada vez más y como consecuencia de eso, las peleas y maldades han crecido. Las personas están muy irritables, pelean e inmediatamente quieren pedir explicaciones de todo, ¿y sabes cuál es el problema de eso? Que el amor se enfría, la fe queda de lado y la palabrita buen ánimo, queda allá en el fondo olvidada. Hoy en día, las personas dejan que su entorno diga cómo va a ser su día. Lean conmigo: “Estas cosas os he hablado para que en Mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero tened buen ánimo, yo he vencido al mundo”. (Juan 16:33)
Jesús nunca nos dijo que viviríamos en un mar de rosas, pero dejó bien claro que sí tendríamos aflicciones, pero que tuviéramos buen ánimo. ¿Y tú sabes qué significa la palabra: ánimo? De acuerdo con el diccionario Michaelis online significa: Temperamento. Coraje o determinación delante de los obstáculos o peligro. Estado de espíritu; humor. Vamos a leer con los sinónimos: “Tened buen temperamento”. “Tened buen humor”. “Tened coraje”, etcétera.
Delante de las aflicciones y el estrés del día, debemos actuar de manera diferente a la de las personas que no tienen a Jesús. Siempre creí que enojarme por causa de los otros es una pérdida de tiempo. No puedo dejar que los otros interfieran en mi humor. Si la persona está molesta con algo y por eso se descarga conmigo, tengo que tener paciencia y entenderla.  En vez de dejar que la amargura de ella me contagie, al contrario, debo contagiarla con mi buen ánimo. Sé que a veces es inevitable que nos enojemos por algo, pero eso no debe durar todo el día, debemos respirar hondo, amarrar el diablo, poner una sonrisa en el rostro, y no amargar la vida de otras personas que no tienen la culpa de nada;  eso sí va a irritar al diablo ja ja ja, pues él es el único que quiere vernos preocupadas y enojadas.
La Fe nos hace creer que con Jesús, todo va a salir bien, pues Él ya venció al mundo, ¿no es cierto? Entonces, ¿por qué dejar a la preocupación, a la tristeza, al miedo, a la bronca dictaminar tu día? ¿Por qué dar lugar a los malos sentimientos en vez de dar lugar a la positividad y a la alegría? Pensar bien, mantener la mente positiva, ignorar la amargura de los otros, evitar estresarse con cosas mínimas nos hará personas más agradables, y eso hará un bien a nosotras mismas. Yo procuro vivir así: si alguien que tiene bronca de la vida me trata mal en el mercado, o donde sea (tenemos que entender que las personas sin Jesús viven atormentadas por el diablo) y me da una mala respuesta, busco devolverle una sonrisa y no responder de la misma manera, y respondiendo con educación y cordialidad, quiebro allí el ciclo de enojo.
Si me equivoqué de camino, simplemente salgo en la próxima salida y hago el retorno. Si me olvidé algo en casa, simplemente vuelvo y lo busco. ¿Para qué fastidiarme con cosas tan pequeñas y amargarme el día? Si yo me fastidio, ¿va a cambiar alguna cosa? ¿Va a ayudarme más rápido? ¡No! ¿Entonces para qué molestarme? Por eso, todos los días por la mañana me despierto agradeciendo a Dios por el día y le pido que me guíe en todo. Si hice esa oración, tengo que creer que Dios está en el control y va a estar conmigo en cada paso que yo dé.
Amigas, vamos a tener buen ánimo, tú eres la dueña de tu vida y solo tú puedes decidir cómo va a ser tu día. Decídete siempre por la cordialidad, la educación y la simpatía, obedece a la Palabra de Dios que nos enseña a tener buen ánimo delante de las aflicciones, y así, viviremos en paz, como dice el versículo anterior. No permitas que nada te quite la paz, cree en Dios, confía en Él y ten la certeza que tus días serán mejores; a la gente le gustará estar a tu lado, y así con tu buen testimonio, será una buena manera de ganar almas, ¿no es cierto? Y no te aflijas por causa de los problemas, ponlos en las manos del Dios Altísimo, ¿quién mejor que Él para resolverlos?
Un beso grande y hasta la semana que viene.
Juliana Furucho

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jueves, 11 de agosto de 2016

Penita de mí



Hola amigas, ¿todo bien? ¿Ustedes ya notaron que, cuando pasamos por un momento difícil, una lucha, o un desierto, nuestra primera reacción es llorar?

No es nada agradable pasar por momentos difíciles, yo sé bien de eso, pero nuestras reacciones delante de las situaciones son las que van a definir cuánto tiempo vamos a tener que luchar para vencer. ¿Cómo es eso? Si el problema viene y nos postramos, y comenzamos a lamentarnos, a llorar  y a reclamar, entonces la solución va a demorar en llegar o hasta inclusive puede que no llegue. Pero en contrapartida, si lloramos (sí, porque somos mujeres y los sentimientos rápidamente aparecen, infelizmente),  nos entristecemos e inmediatamente reaccionamos, usamos la fe y quemamos al diablo
ordenándole que salga, entonces así, la respuesta vendrá más rápido.

Lean conmigo: Y el Señor le dijo a Josué: Levántate; ¿por qué te postras así sobre tu rostro?” (Josué 7:10)

Israel había perdido una batalla y Josué no sabía el porqué, entonces se postró delante del Arca del Señor y se lamentó ante Dios, hasta que Él le respondió con el versículo anterior. O sea, Dios no quiere que nos lamentemos por la situación llorisqueando y reclamando, Él no va a tener pena de nosotros si lloramos más o si intentamos conmoverlo con palabras de tristeza, porque Dios no actúa por pena, y sí por la fe. Por eso le dijo a Josué: ¡levántate!
Él espera que tomemos una actitud de fe, de indignación contra la situación y contra el diablo. Que nos levantemos y resolvamos el problema, sí, nosotros, y Él nos guiará hacia la solución.

Yo sé que cuando somos jóvenes las emociones están a flor de piel, entonces pensar y usar la razón es difícil, ¡pero es posible! A veces es necesario que entremos a nuestro cuarto o al baño, y levantemos nuestras manos para ordenarle a toda casta maldita que está trabajando contra nosotros, que salga y vaya al infierno en el nombre de Jesús. No sirve de nada usar la tristeza y las lágrimas. Tenemos que usar nuestra fe, con rabia hacia el diablo y ordenarle que se vaya. Pues si él nos quiere ver llorando y sufriendo, entonces es él quien tiene que llevar todo el sufrimiento y fuego, porque en nuestra vida no tiene lugar.

Tampoco podemos quedarnos solamente quemando al diablo y no hacer nada. Dios le dijo a Josué que se levante y busque al culpable. Así tenemos que ser nosotros también, tenemos que levantarnos y buscar la solución del problema con la ayuda de Dios. Si es la falta de trabajo, hay que ir y buscar con fe o pedirle a Dios una nueva dirección. Si es un problema en la familia, cambia tu comportamiento en casa, haz tu parte siendo una buena hija, usa tu fe para consagrar el agua y ponla en el jugo para que todos la beban. Si es un pecado escondido, confiésalo a Dios, arrepiéntete y nunca más lo cometas de nuevo… y así sucesivamente. Amigas, tenemos que ser mujeres de fe y de actitud y no ser sentimentales queriendo llamar la atención de Dios (y a veces la de las personas) con pena. No quieras la lástima de la gente; una mujer de Dios no quiere la pena de Él, ¡sino que quiere la respuesta que ella sabe que obtendrá a través de su fe! Nada de lamentaciones o reclamos ¿eh? ¡Eso no nos lleva a nada! Pero la fe verdadera con el grito de indignación, ordenándole al diablo que se vaya y yendo a la lucha, esa sí, trae resultados.

Un beso grande a todas y hasta la semana que viene. Kisses
Juliana Furucho
 
Traducido por: Milena Pignatta

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viernes, 5 de agosto de 2016

El grito



Hola queridas, ¿todo bien? Hoy me gustaría empezar con una pregunta: ¿tú tienes un grito atravesado en la garganta? Este domingo mi esposo predicó algo muy interesante y me gustaría compartirlo con ustedes. Lean conmigo: “Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó Él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!” (Marcos 10:46-47)

Amigas, vamos a ver la situación de Bartimeo: él era ciego y mendigo, su vida estaba peor que la de casi todos, ¿no es cierto? Él también tenía un grito atravesado en la garganta, no aceptaba más aquella situación y cuando Bartimeo oyó hablar de Jesús, que curaba, que hacía milagros, etc,  vio allí una oportunidad. Noten que dice que percibiendo que una multitud pasaba, oyó (porque él era ciego pero no era sordo ja ja) que era Jesús y comenzó a clamar. Imagino la escena: un ciego gritando en medio de la multitud, tal vez mirando para el lado contrario, pero a él no le importó, comenzó a clamar para llamar la atención de Jesús. Pero lo que me sorprendió fue el hecho de que había en aquella muchedumbre personas sin ningún amor al prójimo, que lo queríán callar y lo reprendieron.
Ahora, esas personas deberían haber tenido un poco de misericordia y haberlo llevado al ciego hasta Jesús y no reprenderlo, ¿están de acuerdo? Pero Bartimeo no se preocupó por eso, él continuó usando su fe, creyendo que su voz sería oída por Jesús; él, literalmente ignoró a todos los que estaban a su alrededor y fijó su mirada en Jesús y nada más. Y Jesús viendo su fe, lo SALVÓ y lo curó. Muy fuerte, ¿no?

Pero Ju, ¿qué tiene que ver eso conmigo y mi grito? Amiga, tal vez tú estás en una situación así, donde solo Jesús puede ayudarte. Y ese grito está atravesado en tu garganta porque muchas personas y situaciones, usadas por el diablo, te hicieron callar. Tal vez, personas negativas, palabras de desánimo, o una situación difícil, te desanimaron y te quitaron la fe para clamar y enfrentar el problema. Hace unos días, hice una oración muy fuerte en casa porque Dios me mostró que tenía que indignarme con la situación y también debía clamar, y fue lo que hice. Clamé con todas mis fuerzas y  mi fe. Y cuando me levanté, lo hice con la certeza de que Jesús me oyó en aquel momento. El diablo quiere callarte, y por eso usa a personas o situaciones y no podemos dejarlo alcanzar su objetivo. Vamos a clamar más alto. Vamos a ignorar a las voces negativas. Vamos a ignorar a la multitud que no quiere que clamemos, ¡¡ pues nuestro testimonio va a callar a muchos mañana!! Pero para eso, tenemos que usar la fe, levantarnos de la postración, indignarnos con nuestra situación e ir a luchar, pues Dios es con nosotros y Jesús está listo para decirnos: “ ¿Qué quieres que haga?”. Amigas, esto es para vencer, cambiar tu historia. No permitas más que el diablo te calle, te intimide y robe tu fe. Tú puedes y vas a conquistar lo que precisas, basta que tú creas también, ahora es el momento de dar un grito de BASTA en esa situación.

Comparte con nosotros: ¿la multitud te hizo callar? ¿Has estado callada? ¿Quién te calló? ¿Y qué pretendes hacer a partir de ahora?

Ah… Este mes de agosto que acaba de comenzar será el mes de nuestra victoria, ¿amén? Kisses
Juliana Furucho

Traducido por: Milena Pignatta




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