lunes, 20 de marzo de 2017

¿Qué es darle libertad al Espíritu Santo?



Seguramente usted ya escucho ese término en la iglesia “dar libertad al Espíritu Santo”, pero ¿Qué significa eso realmente?
El Espíritu Santo habla con nosotros para auxiliarnos, nos alerta para evitar que cometamos errores y suframos, Él nos dice “usted está siendo orgullosa”, “usted es testaruda”, “esa elección no le conviene” o “usted es muy emotiva”.
Cuando nosotros no hacemos caso e ignoramos el cuidado del Espíritu Santo, es en ese momento que no le damos la libertad a Él para que actúe en nuestra vida y nos corrija, nos traiga de regreso a la fe.
Si no Lo oímos y reconocemos lo que está dentro de nosotros, ¿Cómo Él podrá ayudarnos a ser limpias?
Nuestra resistencia impide el accionar del Espíritu Santo en nuestra vida, no porque Él no tenga poder para actuar, al final Él es Dios, sino porque nosotros con nuestra rebeldía y desobediencia no le damos la libertad de operar en nosotros, de ser moldeados según Su voluntad.
Solamente es posible ser sensible a la voz de Él cuando vivimos en comunión con Dios, cuando buscamos saber lo que Él quiere de nosotros, en qué podemos mejorar, cómo podemos agradarlo.
¿Cuántas veces por no dar oídos a Dios usted sufrió, lloró, se arrepintió amargamente? ¿No es así?
Observe si usted ha resistido a la voz de Dios o si ha sido atenta y sumisa a lo que Él orienta. 

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” Juan 10.27

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jueves, 16 de marzo de 2017

Ejemplo de siervo – Siempre pensando en los demás




¡Hola queridas! Vamos a continuar los viernes con la serie “Ejemplo de siervo” pues aun no finalizó.

“En aquellos días, como hubo gran gentío, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo:
Tengo compasión de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer:
Y si los enviare en ayunas a sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos.
Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar a estos de pan aquí en el desierto?
Y les pregunto: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete.
Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, partió, y dio a sus discípulos que los pusiesen delante: y los pusieron delante a la multitud.
Tenían también unos pocos pececillos: y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante.
Y comieron, y se hartaron: y levantaron de los pedazos que habían sobrado, siete espuertas.
 Y eran los que comieron, como cuatro mil: y los despidió.”  Marcos 8:1-9

Jesús se compadeció de aquel pueblo, que estaba con él hacía tres días y no tenía que más comer. La compasión de Él es ejemplo para todos nosotros.
Siempre pedimos a Dios oportunidades para servirlo, y ellas se presentan todos los días. Pero a veces pensamos que somos usadas por Dios solamente cuando realizamos algo extraordinario, mientras que podemos servirlo en cosas mínimas también.
Siempre que pensamos en los demás, prestamos atención a las necesidades de aquellos que están a nuestro lado, nos disponeos a ayudar a alguien que precisa apoyo; estamos sirviendo a Dios. Eso puede acontecer tanto dentro de nuestra propia casa, con una amiga, en la iglesia o hasta con un desconocido en la calle.
Una palabra, una sonrisa, un gesto, un favor, compartir el pan, enseñar algo, dar atención son cosas que pueden hacer la diferencia en la vida de alguien.
¿Ya prestó atención si su marido está precisando que usted le dé más atención? Y las personas con las que usted trabaja en la iglesia, ¿usted ha visto cómo ellas están, si precisan de algo?  ¿Qué podría hacer por su  amiga? ¡Tal vez ella está pasando por un problema y necesita una palabra de fe! Sus vecinos tienen problemas ¿Usted alguna vez les habló de Jesús?
¿Será que siempre pensamos en los demás, o tenemos un carácter egoísta? Sentir lástima es una cosa y hacer algo al respecto es otra.
El Señor Jesús tuvo compasión e hizo algo por aquellas personas, eso significa que quedar con pena no sirve de nada si no actuamos.

Vamos a prestar más atención en las necesidades de las personas a nuestro alrededor, tal vez por andar tan ocupadas no prestamos atención en los detalles y en las oportunidades que Dios nos da de servirlo.
¿Y entonces que hará?
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miércoles, 15 de marzo de 2017

Yo sé lo que es mejor para mi




Hola chicas, ¿como están? Que gusto es estar aquí con ustedes \0/ y hoy me gustaría empezar con una preguntita:

Imagine que usted está con mucho dolor en el estómago a punto de casi desmayarse, pero no sabe el motivo del dolor, y a la derecha de su casa hay un hospital con el mejor doctor de la ciudad que puede atenderle gratis y a la izquierda de su casa está su vecina que hace brebajes que se los inventa para los demás. ¿A cual de los dos usted confiaría su vida? ¿En el doctor o a la vecina?

Creo que todos respondieron que en el doctor, ¿verdad? Obvio, él estudió para eso, se preparó años para cuidar de las personas y sabe la medicina exacta para su dolor, con certeza le ayudará… ¿y la vecina? J

Es exactamente así como muchos jóvenes han vivido. Creen que saben lo que hacen, que tienen “la medicina casera” cierta para si mismos, que prefieren errar para aprender con sus errores, e infelizmente cuando se dan cuenta, ya perdieron tanto tiempo de sus vidas por simple orgullo, por creer que saben más… pero el joven inteligente entiende que no es necesario equivocarse para aprender, uno puede aprender oyendo consejos y entendiendo que existe un ser mayor y más poderoso que quiere guiarlo por el camino correcto para dar la vida bendecida y feliz que tanto desea.

Nuestra vida depende de nuestras decisiones. Si el joven es inteligente y humilde, va a reconocer que la mejor cosa que podemos hacer es depender de Dios, obedecer Sus mandamientos, y no creer que haciendo lo que quiero estaremos aprovechando más la vida. El joven inteligente sabe parar y pensar, evaluar su redor, ver cómo en realidad es la vida de aquellos que están “viviendo la vida loca” y observa el lamento de aquellos que un día llegaron a la Iglesia con sus vidas destruidas a causa de malas decisiones que tomaron en el pasado. Un joven inteligente ve todo eso y decide ir por el camino correcto, no siguiendo a la corriente. Él prefiere poner su vida en las manos de Dios, pues entiende que Dios es el ser que sabe de todas las cosas, conoce todas las cosas y sabe lo que es mejor para mi. ¿Cómo no confiar completamente en Él? Solamente una persona que no tiene ese entendimiento no se entregaría a aquel que SABE DE TODO Y TANTO NOS AMA. ¿Será que Dios quiere nuestro mal? ¿Será que Dios quiere vernos sufrir? ¿Será que Dios tratará de impedirnos de hacer algo simplemente porque Él está enojado con uno y así lo quiere Él? NO amigas, cuando Dios dice NO es porque Él sabe que aquello que queremos nos hará mal… Es de sabios seguir y obedecer a Dios.

¿Y usted amiga, ha sido una joven sábia?¿Qué usted entendió de este mensaje? Estaré esperando sus respuestas ¿ok? Un beso grande y que Dios me las bendiga mucho. Nos vemos próxima semana. Kisses

Juliana Furucho

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domingo, 12 de marzo de 2017

Las dos voces



La primera mujer de la humanidad se detuvo con un gran dilema. A qué voz dar oídos, ¿La voz de Dios o la del diablo?
Eva había recibido la palabra que salió de la boca de Dios diciendo que no comiera del árbol del conocimiento del bien y del mal pues ciertamente moriría.  

“Y le dio este mandato: «Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás».” Génesis 2:16-17

Después ella escucho también la sugerencia del diablo que le dijo que comiera del mismo árbol que Dios ordenó que no comiera.

“La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, así que le preguntó a la mujer:
―¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?
―Podemos comer del fruto de todos los árboles —respondió la mujer—. Pero, en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: “No coman de ese árbol, ni lo toquen; de lo contrario, morirán”.
 Pero la serpiente le dijo a la mujer:
―¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal.” Génesis 3:1-5

Nosotros tenemos la Palabra de Dios que nos muestra Su voluntad y el camino que debemos seguir. Por otro lado el diablo también sopla en la mente ideas que van en contra de las órdenes de Dios. Al desobedecer a Dios perdemos el derecho de sus bendiciones, quedamos lejos de Su presencia y consecuentemente vulnerables a la acción del mal.
Y observe que el diablo engaña a la persona, mostrando lo que ella puede “ganar” cuando sigue su sugerencia, pero nunca deja a la persona observar todo lo que ella va a perder.
Vea las palabras de él para Eva, “¡No es cierto, no van a morir!”; “se les abrirán los ojos”; “llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal”. El diablo siempre quiso ser como Dios y por eso se rebeló contra Él, ahora sugería que Eva hiciera lo mismo.
¡Lamentablemente él lo consiguió!
No hay nada que agrade más a Dios que nuestra obediencia, no es nuestra dedicación, trabajo en la iglesia, evangelización, todo eso es importante, pero si no hay obediencia, nada de eso es acepto por Dios.
¿A quién usted ha dado oídos, a la voz de Dios o la del diablo? De eso dependerá  su vida y su futuro.



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jueves, 9 de marzo de 2017

Las cuatro certezas para quien desea la obra en el Altar




¡Hola queridas!  Hoy vamos a hablar sobre las cuatro certezas para aquellas que desean servir a Dios en el Altar deben tener, ¡Preste atención cada una!

1 – Certeza del nuevo nacimiento – El encuentro con Dios es primordial. Como la persona hará un trabajo tan espiritual como el de ganar almas, si ella es carnal y aun no experimentó un nuevo nacimiento, es imposible. Quien no es nacido de Dios, no tiene estructura espiritual para realizar la obra de Él, ni para soportar las luchas y desafíos que se presentan por el camino.

2 – Certeza del Altar – Es fundamental estar segura de su llamado, la obra de Dios no es una emoción, si no tiene certeza de que Dios la escogió para el Altar, entonces no debe dar ese paso. No debe ir para el Altar por una emoción, pues ella no va a sustentarla en los momentos difíciles, por el contrario, la derrumbará.

3 – Certeza de la persona con quien se casará – Siempre enseñamos que deben observar a la persona con quien se casará, muchas hacen vista gorda a las actitudes erradas que ven en su novio, como la falta de carácter, de temor a Dios y hasta groserías y malos tratos de parte de él. Más tarde sufren las consecuencias de haber seguido su propio corazón. Si usted tiene dudas, no se case.

4 – Certeza de que su intención es pura y correcta– Cuando hay otra intención que no sea servir las almas, darse sin esperar recibir nada a cambio, entonces Dios no se agradará de usted, y no le ira bien en la obra de Dios.
Algunos ejemplos:
* Quiere el altar porque mira a las esposas, admira y piensa que tienen una vida perfecta.
* Porque piensa que tendrá una vida de facilidades
* Usted no tuvo la oportunidad de estudiar y ve en la iglesia una posibilidad de estar bien financieramente o por los menos tener una vida estable.
* Le gustó un auxiliar y quiere casarse con él pero no porque usted quería principalmente el Altar. A usted le gusto y ahora quiere el Altar, cuando debería ser al contrario, usted primero fue llamada para el Altar y por  eso lo escogió  para casarse.
* Le gusta la idea de viajar por el mundo y conocer varios lugares
* Lo hace para agradar a sus padres que sueñan con eso.

Analice y vea: ¿Usted tiene todas estas certezas? ¿O al leer el texto observó que algún punto no está bien definido en su vida? Me gustaría leer su comentario.
¡Dios las bendiga a todas!

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domingo, 5 de marzo de 2017

Cuando a usted le gusta lo que a Dios no le agrada



En toda relación, cuando los gustos difieren, entonces hay una discordia y uno de los dos deberá ceder para negar la propia voluntad y satisfacer a otro.
Con Dios no es diferente, usted puede tener un deseo que Dios no aprueba, pero en este caso tiene que rendirse a la voluntad de Dios y no Él a la suya. Al final, Él es Dios y nosotros precisamos estar sujetas a Sus normas, si queremos ser beneficiados de todas las bendiciones que Él nos ofrece.
Es difícil comprender cuando la persona afirma querer agradar a Dios pero siempre coloca su voluntad personal por encima de la de Él.
Eso es carne y no proviene de un espíritu quebrantado ni sumiso a Dios.
Por ejemplo:
·      Usted sabe que su manera de vestir no está de acuerdo a la voluntad de Dios, pero le gusta demasiado las prendas que usa y no quiere renunciar a ellas. Al final, le han traído algunas alegrías, los muchachos la notan más, le silban cuando pasa y eso le hace sentir linda y deseada.
·      Usted está de novia con un muchacho incrédulo que la influencia de manera negativa en su fe, ha desagradado a Dios con esa relación. Pero usted lo ama tanto que no soportaría estar sin él.
·      Usted conserva amistades que están yendo en una dirección totalmente contraria a aquella que usted desea seguir, pero continúa con ellas, colocando en riesgo su fe y salvación.
·      Usted mira cosas en la TV o en internet, que contaminan su fe, pero es más fuerte que usted.
·      Usted hace cosas equivocadas aun teniendo la consciencia  de que entristece a Dios. Pero a usted le sigue gustando eso que a Dios no le gusta, eso significa que aun Dios no es el primero en su vida y que usted vive ajena a Su voluntad.


Cuando sus gustos, deseos y actitudes no están de acuerdo con la voluntad de Dios, usted precisa entregarse, conocerlo, para entonces tener fuerzas de negar su voluntad y hacer la de Él.
Usted  necesita gustar de aquello que a Dios le gusta, sólo así su vida será bendecida y  protegida por Él.
Piense si ha valido la pena que su voluntad prevalezca, ¡recuerde que para cada actitud hay una consecuencia!

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Santiago 4.7

“Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.” Gálatas 6.8

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miércoles, 1 de marzo de 2017

La nueva vida




“Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho.
 Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días.
Y creyeron muchos más por la palabra de él,  y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.” Juan 4:39-42

Después de su encuentro con el Señor Jesús la vida de la mujer samaritana cambió completamente. Ella era una nueva persona de la cual su pasado ya no importaba más.
Luego de tamaña revelación, ella fue y conto a todos sobre lo que le había sucedido. A partir del momento que la persona tiene un encuentro con Dios, su mayor deseo es anunciar a los demás lo que recibió, ella no quiere guardar tamaña dádiva sólo para sí. Ese es la primera señal de que la persona es bautizada con el Espíritu Santo, ella quiere salvar.
Deje su comentario de cómo estos posts le ayudaron y cómo fue para usted el ayuno de Daniel. Sé que es un nuevo comienzo para muchas personas, pues no hay nueva vida sin Jesús.
Él es el único que puede saciar nuestra sed y  llenar el vacío del alma.

Lea los demás posts sobre la meditación de la mujer samaritana:

-       El encuentro
-       El pedido
      -       El agua
       -    El confrontamiento
       -    La adoración  
       -    La revelación




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