miércoles, 22 de febrero de 2017

La adoración




“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” Juan 4:23-24

¿Por qué Jesús habla sobre adorar a Dios en espíritu y en verdad?
Muchos son los que Lo han adorado con la boca, pero en su corazón son rebeldes y desobedientes. Dios desea personas que sean sinceras y no religiosas, o sea, que Lo glorifiquen con su vida y que no estén preocupadas en aparentar alguna cosa o “cumplir” con rituales exteriores.
Ahora me gustaría aclarar una cosa que ha sido tropiezo para muchos. Dios es espíritu y por eso Sus adoradores no deben esperar sentir emociones o alguna reacción en la carne en el momento en que Lo buscan. La presencia de Dios no está fundamentada en sensaciones o sentimientos y sí en la certeza, en la fe.
Tal vez sea difícil para muchos, pues el ser humano está acostumbrado a guiarse por lo que ve, toca o siente y cuando adoramos a Dios no Lo vemos, tocamos o sentimos,  pero tenemos certeza de que Él nos oye.
Esto es sólo posible a través de la fe, ella nos da la condición de tener una relación con Dios, basado en la inteligencia y no en las emociones.
Entonces no piense que al recibir el Espíritu Santo usted tiene que sentir algo, llorar o reír, sino tener la fe en la Palabra de Dios que le da certeza, esto es el culto racional que agrada a Dios.
Espero haber ayudado a aclarar ese pensamiento erróneo de muchos.
¡Sigue en la fe! 

Lea los artículos anteriores sobre este pasaje:
-       El encuentro
-       El pedido
      -       El agua
       -    El confrontamiento




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domingo, 19 de febrero de 2017

El confrontamiento




“―Ve a llamar a tu esposo, y vuelve acá —le dijo Jesús.
 ―No tengo esposo —respondió la mujer.
―Bien has dicho que no tienes esposo. Es cierto que has tenido cinco, y el que ahora tienes no es tu esposo. En esto has dicho la verdad.” Juan 4:16-18

La conversación seguía y ahora el Señor Jesús le pidió a la samaritana para que llamara al marido, de ese modo Él quería confrontarse con su pecado. Su intención no era juzgarla ni condenarla, sino que ella tomara conciencia de su error. Nosotros no podemos arrepentirnos mientras que no reconozcamos nuestro pecado. A veces Dios precisa colocar el dedo en nuestra herida para que podamos observar nuestra propia realidad y condición espirituales.
Piense ahora en aquello que Dios ha confrontado, ya sea su orgullo, rebeldía, mal genio, mentira, o lo que sea, no tenga miedo de lo que pueda descubrir en su interior, sino propóngase a abandonar eso para siempre. Sólo así podrá recibir lo que está buscando en este Ayuno de Daniel, el Espíritu Santo.
El Señor Jesús desea sinceridad, Dios quiere oír de su boca lo que hay dentro de usted, por más que Él ya sepa. Fue lo que hizo con aquella mujer y ella fue sincera en su respuesta.
Jesús nos confronta para salvarnos, Él nunca la confrontará de forma acusadora, para oprimirla, pero sí lo hará siempre mostrando la solución con amor y dándole Su perdón. Quien hace el papel de acusador es el diablo, que le acusa y causa perturbación y angustia en su interior.
Sea sincera con Dios y tengo certeza que Él traerá la paz que usted necesita en su interior.
Lea los artículos anteriores sobre este pasaje:
-       El encuentro
-       El pedido
-       El agua
Y deje su comentario contando su experiencia.

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jueves, 16 de febrero de 2017

El agua




“Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.” Juan 4:13-15

El agua física representa los placeres del mundo, aunque son atractivos traen una alegría y satisfacción momentáneas y pasajeras. Mientras tanto, aquellos que viven dependientes del “agua” que este mundo ofrece, viven frustrados y desilusionados, pues los placeres acarrean con ellos dolor y sufrimiento.
El Señor quería mostrar a aquella mujer la diferencia entre el agua que ella tenía para ofrecer, pasajera e ilusoria, mientras que la que Él tenía para dar, es el Agua Viva, eterna.
Pero aquellos que no consiguen abandonar los placeres de la carne, no podrán recibir el Espíritu Santo, que es el Sello de nuestra salvación.
Muchos le han dado preferencia a lo que es temporario, despreciando lo que es verdadero y eterno.
Dios nos da a elegir, pero la decisión siempre será nuestra.
¿Y qué agua es la que usted desea, mi amiga?

Lea los posts anteriores sobre este pasaje:

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martes, 14 de febrero de 2017

El pedido



“Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida. En eso llegó a sacar agua una mujer de Samaria, y Jesús le dijo:
―Dame un poco de agua.
Pero, como los judíos no usan nada en común[a] con los samaritanos, la mujer le respondió:
―¿Cómo se te ocurre pedirme agua, si tú eres judío y yo soy samaritana?
―Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua —contestó Jesús—, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida.”  Juan 4:7-10

El Señor Jesús le pidió a la samaritana un poco de agua, pero Él estaba dispuesto a darle a ella algo inmensamente mayor: la vida eterna. Él siempre quiere darnos lo mejor, pero no todos están dispuestos a entregarse a Él por entero.
Jesús mostró para esa mujer que ella necesitaba urgentemente de esa agua, pues su vida era infeliz. En realidad nadie puede ser feliz sin el Espíritu Santo.
Cuántos son aquellos que poseen bienes, familia, muchos amigos, pero su alma continúa vacía e insatisfecha, les falta el Agua viva, la Salvación.
Sepa que todos los sacrificios que usted pueda hacer y a todo lo que tenga que renunciar, no son nada delante de aquello que usted recibirá, el Espíritu Santo.
Entonces no piense que está haciendo mucho al dar toda su vida, pues lo que recibirá es con certeza mucho mayor.
¿Su vida está sin forma y vacía? Pida al Espíritu Santo que Dios se lo dará, ¿no fue eso lo que Jesús le dijo a la samaritana “—, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado”?, haga el pedido y Él le dará ¿Usted cree?
Lea el artículo anterior sobre el estudio de este pasaje de la Mujer Samaritana: El encuentro.
¡Seguimos con este estudio!


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domingo, 12 de febrero de 2017

El encuentro




llegó a un pueblo samaritano llamado Sicar, cerca del terreno que Jacob le había dado a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se sentó junto al pozo. Era cerca del mediodía. Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida.
En eso llegó a sacar agua una mujer de Samaria, y Jesús le dijo:
―Dame un poco de agua.
Pero, como los judíos no usan nada en común con los samaritanos, la mujer le respondió:
―¿Cómo se te ocurre pedirme agua, si tú eres judío y yo soy samaritana? (Pues los judíos no se comunican con los samaritanos)
―Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua —contestó Jesús—, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que de vida.”  Juan 4:5-10

Amigas, me gustaría comenzar con ustedes la meditación sobre la mujer samaritana, voy a dividirlo en algunos posts para que no queden muy largos, espero que los acompañen ¡Pues tengo certeza que les ayudará mucho!

Normalmente los judíos rodeaban la ciudad de Samaria y no pasaban a través de ella, para evitar confrontaciones con aquel pueblo. Pero el Señor Jesús ultrapaso las barreras del preconcepto religioso y social para cumplir Su propósito de alcanzar a la mujer samaritana.
Jesús estaba cansado del viaje y le pidió agua cuando ella se dirigía hacia al pozo. Ella se sorprendió con el pedido, ya que los judíos y los samaritanos no se llevaban bien, un judío jamás recibiría agua de un samaritano, mucho menos de una mujer con mala reputación como ella.
Pero lo que esa mujer no sabía era que Jesús vino para salvar a todos y estaba por encima de cualquier hostilidad entre los pueblos, Él no quería acusarla, sino salvarla.
¿Usted piensa que aquel encuentro fue por casualidad? No, de ninguna manera, el Señor Jesús ya había preparado aquel encuentro, Él quería revelarse a aquella mujer afligida y  despreciada, con un pasado triste y vergonzoso.
Del mismo modo, Dios quiere un encuentro con usted. No importa de dónde usted es, cuál fue su pasado y si merece o no. Lo importante es que no deje pasar esta oportunidad, acepte e invite a Jesús para que de ese modo Él le dé el agua viva, pues Él no niega Su Espíritu a los que le piden con sed y fervor.
Entonces, no cuestione como dijo la samaritana, no haga preguntas del tipo: “pero, ¿el Señor sabe quién soy?”; “hace poco tiempo yo ni quería saber del Señor”; “yo no merezco, hice tantas cosas erradas en mi vida”; “¿quién soy yo para recibir tamaña gracia?”; etc.
Enfóquese en el objetivo, que es recibir el Espíritu Santo, el cual Dios prometió a todos los que creen y no a todos los que merecen. Es claro que usted tendrá que hacer su parte, abandonar la vida errada, pero lo maravilloso es que Dios nos extiende Su perdón y la oportunidad de comenzar todo de nuevo. Él borra nuestro pasado y de nuestros errores no se recuerda más.
¿Usted cree en eso? Entonces pare de dudar y haga lo que tiene que ser hecho, entonces Él le dará agua viva ¡Ah que día! 
 

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miércoles, 8 de febrero de 2017

¿Qué hacer en el Ayuno de Daniel?


“Después llegaron a Jericó. Más tarde, salió Jesús de la ciudad acompañado de sus discípulos y de una gran multitud. Un mendigo ciego llamado Bartimeo (el hijo de Timeo) estaba sentado junto al camino. Al oír que el que venía era Jesús de Nazaret, se puso a gritar:
―¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!
Muchos lo reprendían para que se callara, pero él se puso a gritar aún más:
―¡Hijo de David, ten compasión de mí!
Jesús se detuvo y dijo:
―Llámenlo.
Así que llamaron al ciego.
―¡Ánimo! —le dijeron—. ¡Levántate! Te llama.
 Él, arrojando la capa, dio un salto y se acercó a Jesús.
―¿Qué quieres que haga por ti? —le preguntó.
―Rabí, quiero ver —respondió el ciego.
―Puedes irte —le dijo Jesús—; tu fe te ha sanado.
Al momento recobró la vista y empezó a seguir a Jesús por el camino.”
  Marcos 10.46-52

Al leer este pasaje, tal vez nos parezca una historia común de alguien pidiendo ayuda, un ciego a la vera del camino mendigando. Pero al prestar atención en las entrelíneas, podemos absorber mucho de estos pocos versículos y así ver cómo debemos actuar:

 1.  Tomar una actitud – El ciego vio en aquel momento la oportunidad de cambiar de vida y no iba a desperdiciarla. La vergüenza no lo iba a impedir, ni tampoco la reprensión de la multitud que seguía a Jesús, pues él no estaba haciendo nada errado, él tenía fe y quería un milagro. Cuando estamos en el camino cierto y deseando las cosas correctas, luchamos hasta el fin y no dejamos pasar las oportunidades. Es por eso que usted no debe dejar que nada le impida participar de este Ayuno de Daniel. Luche por aquello que usted quiere, el Espíritu Santo.

2. Perseverar – Aunque todos le mandaban a callar, el ciego seguía clamando aún más, él no se intimidó ante las palabras negativas, de derrota. Cuando usted quiere algo de verdad, usted va por ello hasta el fin. El ciego podría haber pensado, “grité una vez y Jesús no me prestó atención, mejor hago silencio”. Hay veces que Dios quiere ver si usted cree realmente. Haga el ayuno hasta el final, no desista por el camino, pues quien desiste nunca alcanza nada.

3. Llamar la atención de Jesús – El ciego no veía, pero hizo algo por sí mismo. Él clamó tanto que Jesús, viendo la fe y determinación de él, lo mandó a llamar. Si usted quiere realmente el Espíritu Santo, tiene que llamar la atención de Dios con su fe y con el cambio de sus actitudes. El Ayuno de Daniel es una manera de hacer eso.

4. Desapegarse – Como sabemos, los mendigos acostumbran a tener por lo general una capa que utilizan para llevar ropa de abrigo y también para extenderla en el suelo y allí recibir limosnas. Cuando Jesús lo llamó, él tenía certeza que su vida nunca más sería la misma. Al dejar la capa atrás, él probó con su fe que no iba a precisar más de ella, pues él iba a ser curado. Dejó atrás todo lo que poseía de mayor valor, se desapegó de aquello ¿Usted desea vivir en novedad de vida? Tendrá que desapegarse de su orgullo, de su vergüenza, timidez, posición, vida errada, todo eso deberá quedar atrás.

5. Ser decidida – Jesús sabía que él era ciego, aun así Él le preguntó qué milagro quería, a lo que él respondió: “quiero ver”. En el mismo instante el milagro sucedió y él siguió a Jesús por el camino, no estuvo más junto al camino, pues su fe lo sacó de aquella situación. Jesús sabe que usted quiere y precisa del Espíritu Santo, aun así usted debe buscarlo, hacer su parte y el milagro va a suceder.

¡Si le ayudó, deje su comentario y comparta el post!
Dios bendiga a todas, seguimos juntas.

Tânia Rubim




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lunes, 26 de septiembre de 2016

Tercer paso importante



Hola amigas, ¿todo bien? Dando continuidad a los pasos importantes para nuestra vida, hoy voy a hablar de uno que, creo, muchas ya se han olvidado: “el Ayuno”. Saben chicas, el ayuno es un arma poderosa contra el infiero y cuando ayunamos, nos fortalecemos espiritualmente y el diablo pierde sus fuerzas contra nosotras. ¿Ustedes ya percibieron que el ayuno está siendo cada día más olvidado por los cristianos? ¿Y saben por qué ha sucedido eso? Porque el diablo ha ocupado tanto nuestra mente con mil cosas, que el ayuno acaba tornándose algo para mañana.
Me acuerdo que cuando fui levantada a obrera, todos los miércoles, viernes (después, la sesión de la descarga cambió para los martes) y domingos eran los días que yo iba en ayuno a la Iglesia. Quería consagrarme, estar en comunión con Dios para poder ser usada por Él y así liberar a las personas. Y cuanto más ayuno hacía, más fuerte era. Ya noté que cuando ayunamos tenemos más disposición para hacer las cosas para Dios. Leer la Biblia, ir a la Iglesia, evangelizar, leer los blogs, aprender más de Dios, comienza a llamar nuestra atención y no queremos saber más nada de las cosas del mundo.
Noten que la Biblia está llena de ejemplos de hombres y mujeres de Dios que ayunaban: Moisés, Elías, Ana, Ester y muchos otros. El mayor ejemplo es el del Señor Jesús que ayunó 40 días y 40 noches. Él también nos enseña a ayunar en Mateo 6:16; y en Mateo 17:21 nos enseña que hay demonios que solo salen con ayuno y oración.
¿Y cómo debo ayunar? ¿Cuándo? ¿A qué horas? Amigas, El ayuno es un período que separamos para abstenernos de comida y bebida para estar en espíritu y  en comunión con Dios. En ese período no entramos a internet, no leemos cosas seculares, sino que nos llenamos de las cosas de Dios. Claro que si tú estás trabajando o en la escuela, no tienes cómo leer la Biblia, pero tus pensamientos pueden estar conectados con Dios y conversando con Él. Y tú puedes hacerlo el día que quieras, ¿ok?
1-    Ayuno de comida y bebida: estamos algunas horas del día sin comer. Yo siempre tomo un poco de agua para no deshidratarme. Un consejo importante: si tú te sientes mal o sientes que se bajó tu presión porque estás demasiadas horas sin comer, entonces, entrega tu ayuno y come. Tenemos que ser inteligentes y equilibradas, cada una conoce su cuerpo y sabe de cuánto tiempo puede ser su ayuno, principalmente las que están en algún tratamiento médico o tomando remedios. Por favor sean sabias, ¿ok? ¿Cuántas horas al día de ayuno podemos hacer? Bueno, puedes hacer desde medianoche hasta el mediodía, o sea, 12 horas. Puedes hacer desde las 06:00 hasta las 18:00hs.Puedes hacer los viernes desde las 09:00 hasta las 15:00hs ( El tiempo que Jesús estuvo en la cruz y venció al diablo). Puedes hacer 24 hs. O puedes hacer menos horas también. Tienes que pedir siempre dirección a Dios y actuar de acuerdo a tu fe. Mi esposo ya hizo tres días de ayuno solamente bebiendo agua; fue la fe de él y Dios siempre lo honra.
2-    Ayuno de legumbres: Daniel 1. Daniel decidió no contaminarse con los dulces del rey y pidió que quería comer apenas legumbres y agua. Podemos también hacer ese ayuno, comiendo solo legumbres y agua por un cierto período de tiempo.
3-    Ayuno de pan y agua: nada de pan con manteca o queso crema, ¿eh? Jajaja
4-    Ayuno de Daniel: abstinencia de informaciones seculares. (Yo haría junto el ayuno de comida también).
Todo ayuno es un arma poderosa contra el diablo por eso, aprovechemos esa arma y usémosla contra ese maldito que quiere apartarnos de nuestro Señor. Me gustaría proponerles algo: ¿Qué tal hacer esta semana una prueba con Dios? Haz un ayuno el día miércoles, pidiendo el Espíritu Santo o para renovarte; otro el jueves, por tu vida sentimental; uno el día viernes para amarrar el diablo maldito y destruir sus planes, y uno el domingo, comenzado bien la semana con nuestro Señor. O escoge los días tú misma, de acuerdo con tu necesidad y en la próxima semana, vuelve y cuéntanos cómo fue tu experiencia, ¿ok? Yo estaré en esta fe, por cada una de ustedes, ¿trato hecho? ¿Quién viene conmigo?
Un beso grande amigas, que Dios las bendiga y les de fuerzas para seguir en esta Fe. Kisses.

Juliana Furucho

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